Flexibilidad

Un sistema energético variable en el suministro de energía debe hacer todo lo posible para equilibrar la oferta y la demanda.

El sistema energético alemán se enfrenta a grandes desafíos como resultado de la transición energética. La matriz eléctrica del país ha cambiado mucho y las fuentes de energía renovables representan hoy en día el 25 por ciento de la producción de electricidad. La energía eólica y los sistemas fotovoltaicos, en particular, se están convirtiendo en pilares del futuro sistema eléctrico. El sistema tendrá que hacer frente a grandes cantidades de electricidad variable que se produce de forma incontrolable. Como resultado, la flexibilidad se convertirá en un principio central del nuevo sistema eléctrico.

A veces, las plantas eólicas y solares por sí solas producirán más electricidad de la que se necesita. En otras ocasiones, estas fuentes tendrán dificultades para cubrir la demanda de electricidad. Como resultado, la demanda de capacidad residual -las centrales eléctricas convencionales mantenidas en reserva- será menos uniforme que antes. Las centrales eléctricas convencionales restantes tendrán que hacer frente a cambios de carga más frecuentes y extremos.

Los momentos de máxima demanda de capacidad residual (cuando la baja producción de energía eólica y solar coincide con la alta demanda de electricidad) requerirán productores de electricidad flexibles, unidades de almacenamiento e importaciones de electricidad. Pero los clientes flexibles de electricidad también tendrán un papel importante en la reducción de su consumo y en la ayuda para equilibrar la oferta y la demanda. Por otro lado, la demanda de capacidad de carga residual fuera de las horas pico (cuando la alta producción de energía eólica y solar coincide con la baja demanda de electricidad) tendrá que hacer uso de unidades de almacenamiento y exportar electricidad, así como exigir un consumo flexible en esos momentos.

En esencia, el truco consistirá en garantizar un suministro fiable de energía adaptando la generación y el consumo en la medida de lo posible en todo momento. Los mercados competitivos permitirán fijar los precios de la electricidad de tal manera que los consumidores tengan un incentivo para adaptar sus necesidades de electricidad a corto y largo plazo. Esto permitiría gestionar de forma segura situaciones extremas con cambios de carga rápidos e inesperados. El reto consistirá en permitir señales de precios no distorsionadas para fomentar el uso óptimo, es decir, menos costoso, de todas las opciones de flexibilidad, tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda.

En consecuencia, el tema de la flexibilidad abarca las tecnologías de generación, desde las centrales eléctricas de combustibles fósiles hasta las centrales de cogeneración y biomasa (por ejemplo, reducción de la potencia mínima, aceleración de los tiempos de arranque, capacidad de rampa), la respuesta a la demanda, las tecnologías que abarcan diferentes sectores, como la integración de la electricidad a la calefacción (transformación de la electricidad excedentaria en calor), las técnicas de almacenamiento y, por supuesto, las redes eléctricas.

La competencia libre y justa debería activar todas las opciones que puedan satisfacer la demanda de la manera más eficiente. El desafío es crear un diseño de mercado y regulador que rompa las barreras en el camino hacia una verdadera flexibilidad, y proporcione un "campo de juego nivelado" con acceso equitativo a todas las opciones de flexibilidad.

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