En 2019, las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas de la UE descendieron como nunca.

El año pasado, el sector eléctrico de la UE emitió un 12% menos de CO2 que en 2018. La proporción de energías renovables en la producción de electricidad aumentó en toda la UE hasta un nuevo valor récord del 35%. Es lo que se desprende de un análisis de datos actuales sobre la electricidad llevado a cabo por Agora Energiewende y Sandbag.

Berlín, 5 de febrero de 2020. El año pasado, las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas de la Unión Europea se redujeron como nunca desde 1990. Se redujeron 120 millones de toneladas de CO2 en comparación con 2019, lo que corresponde a un descenso del 12%. El motivo es una bajada en la producción de electricidad en centrales eléctricas de hulla y lignito: se redujo casi un cuarto en toda la UE y alcanzó un mínimo histórico. Ocurrió porque el precio de las emisiones de gases de efecto invernadero de 2019 subió a unos 25 euros la tonelada de CO2, con lo que la electricidad obtenida a partir de carbón, que emite mucho CO2, es más cara que la electricidad obtenida a partir de gas natural, energía atómica y energías renovables. La electricidad obtenida a partir del carbón, que está en descenso, se ha sustituido a partes iguales con electricidad procedente de las centrales eléctricas de gas y con electricidad obtenida de energías renovables. En 2019, la proporción de energías renovables en la producción de electricidad creció hasta un 34,6% en toda la UE, con lo que se situó 1,8 puntos porcentuales por encima de la proporción de 2018. Con ello, los aerogeneradores y las instalaciones eléctricas solares suministraron por primera vez más electricidad que las centrales eléctricas de carbón. Es lo que muestra la revisión anual de 2019 sobre el sistema de electricidad de la UE, que Agora Energiewende ha presentado ahora conjuntamente con el laboratorio de ideas británico Sandbag.

Descenso del carbón

Se ha podido observar el descenso de la transformación del carbón en electricidad en todos los países de la UE en los que había centrales eléctricas de carbón en funcionamiento. En total, la cantidad de electricidad obtenida del carbón bajó un 24% o 150 teravatios hora. En este caso, en comparación con 2018, la producción de electricidad en centrales eléctricas de hulla bajó un 32% en toda Europa, mientras que la transformación del lignito en electricidad lo hizo un 16%. En el conjunto formado por Alemania, España, Países Bajos, Reino Unido e Italia se produjo el 80% de la reducción de la transformación de hulla en electricidad. En el caso del lignito, casi dos tercios de la bajada pueden atribuirse solamente a Alemania y Polonia. Las centrales nucleares registraron un ligero descenso del 1%. Las centrales eléctricas de gas fueron los únicas productoras de electricidad convencionales en las que la producción de electricidad subió, y lo hizo un 12%.

“Europa manifiesta en todo el mundo una velocidad única en la sustitución de la electricidad obtenida del carbón por energía solar y eólica. Esto ha provocado que, el año pasado, las emisiones de CO2 del sector eléctrico hayan bajado con una rapidez nunca vista”, dice Dave Jones, analista del sector europeo de la electricidad en Sandbag.

La expansión de las energías renovables debe continuar

La producción de electricidad de aerogeneradores e instalaciones solares creció 64 teravatios hora con respecto a 2018 y, con un total de 569 teravatios hora, superó por primera vez las cantidades de electricidad obtenida del carbón en 100 teravatios hora. Gracias a que fue un buen año de viento, los aerogeneradores también suministraron un 14% más de electricidad que el año precedente. La producción de energía eléctrica solar aumentó un 7%. Por consiguiente, aumentó la proporción de energía eléctrica solar y eólica en el mix energético en todos los Estados miembros de la UE a excepción de la República Checa. La producción de energía hidroeléctrica, en cambio, experimentó una bajada de un 6% debido a la sequía persistente. Especialmente en julio, la sequía ocasionó problemas incluso a las centrales nucleares que se refrigeran con agua de río. Al mismo tiempo, el caudal más bajo del río dificultaba los suministros de carbón a las centrales eléctricas situadas en vías navegables.

En el caso de la energía eólica, los aerogeneradores situados en toda la UE alcanzaron una potencia de 16,8 gigavatios; con ello, la capacidad añadida subió 5,1 gigavatios con respecto a 2018. Y en el caso de la energía fotovoltaica, se registró una duplicación de la capacidad añadida al pasar de los 8,2 gigavatios del año 2018 a los 16,7 gigavatios del año pasado. “Pese a esta evolución tan positiva, la capacidad añadida debe acelerarse aún más”, cuenta Matthias Buck, director de Política Energética Europea en Agora Energiewende.  Y es que hasta 2030, casi un tercio de la energía total de la UE debería proceder de las energías renovables, y para ello se necesita un aumento anual de 97 teravatios hora hasta 2030, es decir, 33 teravatios hora más que en 2019.

Los precios del CO2, eficaces

“Debemos agradecer el descenso de las emisiones de gases de efecto invernadero en la UE del año pasado en su mayor parte al precio del CO2, que en 2019 volvió a alcanzar un nivel con el que se ven desplazadas del mercado las fuentes de energía dañinas para el clima”, explica Buck. “Para poder ver permanentemente una protección del clima, es importante que el precio del CO2 mantenga como mínimo el nivel actual.” Por medio del comercio de certificados, la UE establece la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero que puede expulsarse en la economía energética e industrial, así como en el tráfico aéreo intraeuropeo. Sin embargo, en la actualidad se expiden unos 300 millones de certificados al año más de los que se utilizan. “Con el fin de que el comercio de las emisiones siga contribuyendo a la protección del clima y envíe señales de inversión para las energías renovables, la UE debería reducir la cantidad de certificados expedidos anualmente mucho más de lo previsto hasta el momento. Esto debería convertirse en un elemento clave del debate acerca del aumento de los objetivos europeos en materia de protección del clima para 2030”, dice Buck.

Precios de mercado de la electricidad más bajos en países con alternativas a las centrales eléctricas de carbón

Los países con la capacidad añadida más ambiciosa de aerogeneradores e instalaciones solares registraron el mayor descenso de los precios de mercado de la electricidad, sobre todo el Reino Unido, Irlanda y España. “En la evolución de los precios de mercado de la electricidad vemos que los países que expanden sus energías renovables no dependen de las importaciones, de los precios de las materias primas fósiles ni, naturalmente, del precio del CO2”, dice Buck.

Para 2020, Agora Energiewende y Sandbag consideran que es posible que la evolución siga siendo positiva. “La electricidad obtenida del carbón mantendrá su tendencia a la baja. 21 Estados miembros de la UE y el Reino Unido han aprobado, mientras tanto, unos planes de abandono progresivo del carbón o bien la ausencia de centrales eléctricas de carbón en el mix energético doméstico; en otros dos países el abandono del carbón está en pleno debate. El año 2019 se ha caracterizado por las reivindicaciones sociales por unos avances más rápidos en materia de protección del clima; este año, Europa aumentará sus objetivos para la protección del clima para 2030”, cuenta Buck. “Al mismo tiempo, los precios de las energías renovables siguen bajando y, si se establece un marco correcto, el precio del CO2 se seguirá manteniendo en un nivel sustancial. Así pues, la era posfósil está llegando y los Estados miembros de la UE deben adaptarse ahora.”

“Europa tiene la importante tarea de dar ejemplo de cómo puede abandonarse el carbón rápidamente y por completo. Para que en Europa se abandone por completo el carbón, aún faltan los planes de abandono progresivo de los países del lignito, que son Polonia, República Checa, Rumanía y Bulgaria. Las centrales eléctricas de lignito, mientras tanto, han pasado de ser un activo a una carga desde que la bajada del precio de la electricidad y la subida del precio del CO2 de 2019 hayan acabado con su rentabilidad”, cuenta Dave Jones de Sandbag.

El estudio “The European Power Sector in 2019” puede descargarse en www.agora-energiewende.de/en. Consta de XX páginas y contiene gran cantidad de gráficos y tablas. Los gráficos pueden utilizarse libremente en distintos formatos de archivo y www.agora-energiewende.de/en.

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